
Entraste por la puerta de mi habitación,
a medias vi tu cara y ya estaba con los ojos maravillados,
te invite a pasar,
entraste con confianza,
te sentaste sobre mi cama, junto a mi,
me dijiste a lo que venias,
yo como una niña alucinaba con tu cara sobre mis ojos.
Nos dormimos y cuando desperté ya estaba en la realidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario